El ascenso del arroz en suelo sagrado Peruano

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La parcela de arroz de media hectárea de César Puerto le produce 3 toneladas de grano en cada cosecha. Su vecina, Marina Mejía, una productora veterana, con 30 hectáreas obtiene entre 300–360 toneladas de arroz en cada temporada. César ha dedicado 10 de sus 32 años al cultivo del arroz. Esta actividad le brinda sustento a él, su hermano, cuñada y dos sobrinas, que ayudan a sembrar y cosechar el cultivo en esta pequeña finca, ubicada al final de un camino polvoriento. Su vecina, doña Marina, ha cultivado su tierra durante casi 3 décadas. "Gracias al arroz he podido criar a mis cuatro hijos y nueve nietos", dice con orgullo.

El promedio de 606 toneladas de arroz que las fincas de César y doña Marina producen cada año cerca del pueblo de Sinamal en la provincia de Rioja del departamento de San Martín, Perú, contribuyen a aumentar la producción nacional, que alcanzó las 3.1 millones de toneladas en 2013. De acuerdo con la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Perú es en la actualidad responsable del 12.25% de la producción total de arroz de América del Sur, la cual ascendió a 25.3 millones de toneladas en 2013, lo que convierte a este país en el segundo mayor productor de la región después de Brasil.

Según Orlando Palacios, jefe del Programa Nacional de Arroz en el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Perú, cerca de 380.000 hectáreas se encuentran sembradas con este cultivo en este país, con un rendimiento promedio de 7.7 toneladas por hectárea, por encima del promedio regional de 5 toneladas. En las áreas costeras, como Piura y Arequipa, algunos productores obtienen rendimientos hasta de 16 toneladas por hectárea —entre los más altos del mundo.

Secretos para el éxito

Así que, ¿cuál es el secreto de las abundantes cosechas de arroz del Perú? Para César y doña Marina, la respuesta es clara. "Este es suelo sagrado —tan rico en nutrientes que no tenemos que aplicar mucho fertilizante", comenta César, quien además cree que 'La Esperanza', la variedad que ha sembrado por años, juega un rol importante en el éxito del arroz en sus tierras.

Más allá de las percepciones locales, investigadores como Carlos Bruzzone, fitomejorador y director de investigación y desarrollo en la Hacienda El Potrero SAC, una compañía que produce semilla certificada de arroz, cita otras razones para los altos rendimientos de Perú en este cultivo. Un porcentaje significativo del área sembrada con arroz, 84%, se encuentra bajo riego y también le favorecen los altos niveles de radiación solar y lluvias limitadas. En un estimado del 50% del área irrigada, las condiciones climáticas son apenas adecuadas para lograr altos rendimientos. Bruzzone además cree que el trasplante de plántulas, el método más comúnmente utilizado para la siembra de arroz en el Perú, contribuye significativamente a aumentar los resultados.

Eduardo Graterol, Director Ejecutivo del Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR), cita otros factores, en particular, la adopción de variedades modernas con alto potencial de desempeño y niveles aceptables de resistencia a plagas y enfermedades junto con tolerancia a estreses ambientales, así como el uso de semilla certificada en casi un 50% del área cultivada.

Soñando con exportar

James Pinedo es presidente de la Asociación de Productores de Arroz de Jaén y San Ignacio, que cuenta con 88 miembros. Todos ellos tienen el mismo sueño: que una parte del porcentaje de las casi 100.000 toneladas de arroz que sus fincas producen cada año algún día crucen las fronteras nacionales. "Nuestra mayor ambición es exportar y hacerlo directamente, sin intermediarios", señala Pinedo.

De acuerdo con el INIA, está dentro de las capacidades de Perú generar excedentes en la producción para exportación. Actualmente, entre 300.000 y 500.000 toneladas de arroz blanco son exportadas informalmente a países vecinos. No obstante, para cumplir las ambiciones de exportar de los agricultores, los pequeños y medianos productores, que poseen menos de 20 hectáreas y que se estima corresponden al 68.9% de la producción de arroz del país, junto con los grandes productores que representan el 31.1%, deberán cumplir ciertas condiciones a fin de poder competir a nivel internacional.

Para Edgar Torres, líder del Programa de Arroz en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), es importante que el sector arrocero trabaje en la agronomía, para permitir generar prácticas de manejo del cultivo que ayuden a alcanzar el potencial genético de las variedades mejoradas ya disponibles y en el futuro de nuevos híbridos, que el CIAT y FLAR están desarrollando a través del Consorcio Híbridos de Arroz para América Latina y en Perú con la Hacienda El Potrero. Torres además recalca la necesidad de un manejo del cultivo más específico por sitio (con base en enfoques de datos complejos para el uso de información de suelos y otros) como una estrategia para impulsar los rendimientos del arroz hasta 3 toneladas por hectárea por encima del promedio general, al tiempo que se adapta la producción a los impactos del cambio climático.

"Los ya altos rendimientos y la capacidad innovadora de los agricultores y el sector privado del Perú son condiciones claves para lograr que nuestra producción sea más competitiva; el desafío a futuro es fortalecer la habilidad de la industria arrocera de abrir ventanas a las exportaciones", afirma Jonatan Requejo, administrador de la Hacienda El Potrero. Adicionalmente, los productores necesitan nuevas tecnologías de producción y maquinaria para sus fincas, además del respaldo de los gobiernos nacional y local para lograr que el apoyo técnico, en crédito y capacitación tenga el mayor alcance posible en el sector rural.

Más allá de la papa

El consumo per cápita de arroz en el Perú es alto, con un promedio de 60 kilogramos. Ha sobrepasado a la papa y, hoy por hoy, es el alimento preferido en los menús peruanos.

Cerca del 7% del arroz consumido es importado, principalmente de Uruguay con 81%, Brasil 9% y Argentina 6%. "Perú importa arroz para mercados de clase A con altos precios. No tenemos variedades que puedan competir con el arroz importado, que oscilan entre 80.000 y 150.000 toneladas por año", dijo Requejo.

Por ahora, los científicos continuarán trabajando en la liberación de nuevas variedades —y en los futuros híbridos de arroz— que puedan sobrepasar las variedades IR 43 y 'La Esperanza' para sustituirlas en los campos de arroz del Perú. Entretanto, los pequeños, medianos y grandes productores continuarán acumulando conocimientos e invirtiendo recursos que les permitan aprovechar las propiedades ocultas de los suelos peruanos.

Rice Today (January - March 2015)

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