Pasión por cultivar arroz en Venezuela

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El sector arrocero de ese país está trabajando duro para recuperar su fuerza mediante una cultura de innovación que se está expandiendo

Encontrar un medio de aumentar la producción de arroz de un país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo ––y, por tanto, medios más que suficientes para pagar las importaciones–– ha representado un enorme desafío para los agricultores venezolanos en las últimas cuatro décadas. Hoy día, producen cerca de 1 millón de toneladas de arroz palay al año, lo cual significa que ha habido una reducción de 300.000 toneladas en los últimos ocho años. Pero el sector arrocero venezolano está trabajando duro para recuperar la fuerza que tuvo durante un período anterior de 20 años, cuando no solo satisfacía la demanda local, sino que también exportaba el excedente a los países vecinos. Sin embargo, ahora los productores venezolanos solo suministran el 65% del arroz que se consume a nivel nacional, es decir, alrededor de 1,2 millones de toneladas. Según Pedro Luis Cordero, presidente de la Fundación Nacional del Arroz (Fundarroz), el acabose para los productores de arroz de Venezuela fue en 2006, cuando el gobierno cambió las reglas del juego y empujó la producción de los sectores tanto público como privado hasta el borde del abismo. Desde entonces, los productores han tenido muchas dificultades para obtener insumos como semilla y fertilizante, y piezas de repuesto para la maquinaria agrícola; además, han encontrado obstáculos logísticos que les impiden transportar el grano cosechado. En esta situación, el resurgimiento del arroz en Venezuela tiene una sola ventaja: una cultura de innovación que se está expandiendo.

Seis pasos para lograr el éxito

El productor Rafael Urdaneta, aunque es originario de la ciudad de San Cristóbal, comenzó a cultivar arroz hace 23 años cerca de Calabozo en el estado Guárico, una de las principales zonas productoras de arroz de Venezuela. Decidió probar las nuevas prácticas de cultivo en sus 600 hectáreas, siguiendo al pie de la letra los seis pasos que Fundarroz y el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR) promueven con el fin de incrementar la producción. Su premio son rendimientos de arroz de 8 a 11 toneladas por hectárea, muy por encima del promedio nacional de 4,27 toneladas. Las prácticas que marcaron la diferencia para el Sr. Urdaneta son: ajuste de la fecha y la densidad de siembra, utilización de semilla tratada como protección contra patógenos causantes de enfermedades, control eficaz de malezas, fertilización adecuada y un manejo de agua adecuado. "La clave es utilizar exactamente la cantidad precisa de insumos y sembrar en el momento óptimo para poder realizar todo el potencial genético de las variedades mejoradas", comenta el Sr. Urdaneta, beneficiario del Sistema de Riego del Río Guárico. Cita, además, otros dos factores que también contribuyeron a la productividad sin precedente de sus campos de arroz: la siembra directa y su pasión por lo que hace.

Vecinos locos

A unos 500 kilómetros, cerca de Majaguas en el estado de Portuguesa, otros apasionados productores también están siguiendo los seis pasos hacia el éxito, además de utilizar la siembra directa en sus campos de arroz. Eubencio Terán, Óscar Álvarez, Venturino Cicconetti y Nicola Campo han cambiado sus prácticas de producción convencionales por los nuevos métodos. Después de varios años de ensayos y errores, ahora son modelos a seguir para otros agricultores que visitan sus campos para observar su fórmula secreta.

"Empezamos a rotar el arroz con otros cultivos como maíz, caña de azúcar y soja. También adoptamos la siembra directa y ahora sembramos en línea recta, en vez de seguir curvas de nivel", dice el Sr. Cicconetti, quien aumentó su rendimiento de arroz de 5 toneladas por hectárea a entre 9 y 11 toneladas por hectárea. "Hemos pasado de recoger tres cosechas al año a dos o solo una, y estamos utilizando maquinaria más nueva". El Sr. Terán está siguiendo los pasos del Sr. Cicconetti. Hace cuatro años, comenzó a rotar cultivos en su finca, La Celinera: arroz con riego en la temporada seca y maíz de temporal en la temporada de lluvia. Ahora cosecha 8 toneladas de arroz y 5 toneladas de maíz por hectárea. Pese a estos aumentos, se ha impuesto la meta de incrementar los rendimientos de ambos cultivos dos toneladas más por hectárea. "Antes la gente me decía ‘el vecino loco’, pues estaba convencida de que las nuevas tecnologías fracasarían", relata el Sr. Terán, que se dedica a la agricultura desde hace 25 años. "Hoy todavía hay algunos pequeños productores en esta zona que son renuentes al cambio, pero muchos más son vecinos locos como yo".

La carrera por superar los bajos rendimientos

En la carrera de Venezuela por elevar la productividad del arroz y superar los bajos rendimientos, varias organizaciones merecen ser reconocidas por sus esfuerzos en apoyo a esta labor. El FLAR, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y varias organizaciones nacionales ––incluyendo Fundarroz, la Asociación de Productores de Semilla Certificadas de los Llanos Occidentales (Aproscello), la Federación Venezolana de Asociaciones de Productores de Arroz (Fevearroz), la Fundación Danac y otros actores de los sectores público y privado–– han unido esfuerzos utilizando sus respectivas experiencias con la innovación en el desarrollo de tecnología, el fitomejoramiento y la comercialización, a fin de recuperar la autosuficiencia en arroz del país.

Daniel Brito, agrónomo y extensionista de Fundarroz, está a cargo del programa de transferencia de tecnología en el estado de Portuguesa. Cada semana visita a los agricultores de la región que están siguiendo los seis pasos, así como los que todavía no se deciden a ponerlos en práctica. "La idea es incrementar el número de productores de arroz que escuchan estas experiencias positivas y que adoptan estas innovadoras prácticas en sus fincas", dice el Sr. Brito.

Según Fuaz Kassen, presidente de Fevearroz, los productores venezolanos pueden satisfacer la demanda local de arroz y abastecer los mercados de Latinoamérica y el Caribe. "El futuro del arroz en Venezuela se encuentra fuera del país. Necesitamos más inversiones de capital para expandir la producción a otras zonas y adoptar nuevas tecnologías con el respaldo del estado", dice.

La naturaleza, además de haber dado a Venezuela una abundancia de "oro negro", la dotó de otras riquezas, incluyendo tierras fértiles, abundancia de agua y un clima ideal. Esto, junto con las nuevas tecnologías, será suficiente para permitir a los innovadores productores de arroz recuperar el control de la seguridad alimentaria del país, reconquistar a sus antiguos clientes y abrir nuevos caminos hacia las exportaciones de arroz.

La Sra. Varón Molina es coordinadora de comunicaciones para Latinoamérica y el Caribe en el CIAT.

Rice Today (January - March 2015)

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