Historia de dos mujeres que están liderando revoluciones arroceras en Latinoamérica

RT14 1Latin America tale of two women

Salomé Tupa sorbió el café caliente con la esperanza que eso le ayudaría a aguantar el calor sofocante mientras escuchaba con mucha atención a su colega Patricia Guzmán, que daba la bienvenida a los participantes en un evento para investigadores de arroz. En la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) de Colombia, localizada en Villavicencio, se celebró la sesión de apertura de la reunión del comité técnico y del taller sobre selección de arroz para el trópico, organizado por el Fondo Latinoamericano de Arroz de Riego (FLAR), con la asistencia de representantes de sus organizaciones miembro. Además de las Sras. Tupa y Guzmán, fitomejoradores e investigadores de todo Latinoamérica asistieron en busca de las mejores variedades de arroz para seguir ensayándolas en sus países de origen.

Lidera un resurgimiento colombiano  

Al dirigirse a la audiencia de más de 50 científicos, la Sra. Guzmán enfatizó la importancia de las tecnologías mejoradas de producción, de un mejor acceso al crédito para los agricultores, y más capacitación para los técnicos. Habló con la confianza que le han dado sus 25 años de trabajo en el sector arrocero y la responsabilidad que viene con el puesto de gerente técnico de Fedearroz, la principal asociación de arroceros de Colombia.

Las palabras de la Sra. Guzmán fueron claras y convincentes. Después de la sesión se retiró a una oficina provisional, ya que su lugar de trabajo permanente se encuentra en Bogotá, a 115 kilómetros de Villavicencio. Respondió a correos electrónicos, aceptó invitaciones para dar otras presentaciones, hizo una cita para reunirse con su jefe y organizó visitas a varias estaciones experimentales de Fedearroz y a campos de agricultores y así darle seguimento a Amtec (acrónimo de Adopción Masiva de Tecnología), la nueva e importante iniciativa de Fedearroz.

La Sra. Guzmán estudió agronomía en la Universidad de Tolima y tiene una maestría en ciencias agrícolas, con especialización en fitopatología, por la Universidad Nacional de Colombia. Empezó a trabajar con Fedearroz en 1989 y durante 15 años se dedicó a combatir problemas de enfermedad mediante la investigación y la transferencia de tecnología. Más adelante, aceptó el desafío de dirigir una empresa, Central de Granos de Coclé (Coclé Grain Central), en Panamá. Sin embargo, al igual que el "buen hijo vuelve a casa" del tradicional dicho colombiano, Patricia finalmente regresó a Colombia en enero de 2011 para asumir el cargo de gerente técnico de Fedearroz, la primera mujer en ocupar ese puesto en los 70 años que lleva esta organización.

La Sra. Guzmán admite que estos han sido años muy difíciles. En los últimos cinco años, el rendimiento promedio de arroz en Colombia disminuyó una tonelada por hectárea, de 6,2 a 5,3 toneladas (aunque en 2014 hubo un pequeño aumento en la productividad).Parte del problema es que el sector arrocero es vulnerable a los efectos del cambio climático.

La Sra. Guzmán ha demostrado su liderazgo frente a este problema, pues ha visitado otros países productores de arroz, ha establecido alianzas con organizaciones tanto nacionales como internacionales y ha colaborado muy de cerca con el gobierno colombiano para encontrar formas de reducir los costos de producción y aumentar los rendimientos en cerca de 438.000 hectáreas sembradas con arroz en el país. "Nuestra meta es, primero, alcanzar la autosuficiencia en el arroz y luego, dentro de ocho años, estar listos para ingresar en los mercados internacionales", comenta la Sra. Guzmán. Con este fin, seguirá colaborando con los arroceros colombianos en sus campos, ya que "allí es donde se encuentran los problemas y también las soluciones".

Dio nueva vida a una asociación de arroceros bolivianos

Las reuniones técnicas celebradas en Villavicencio duraron dos días en los que los investigadores de arroz recibieron un buen resumen de los avances recientes en el mejoramiento genético en Latinoamérica. En los tres días siguientes, de la teoría se pasó a la práctica, pues la estación experimental Santa Rosa, donde tuvo lugar el taller, se convirtió en el epicentro de la selección de líneas elite de arroz. Fue en ese momento que la Sra. Tupa cobró vida. Ya no le importó el calor de 30 grados; a medida que el cielo se despejaba, se adentró en los campos de arroz y empezó a sentirse como en su casa.

Acompañada por su colega James Cabrera, la Sra. Tupa visitó las parcelas experimentales con el objeto de identificar variedades de arroz que quizá pudieran dar buenos resultados en los suelos bolivianos. Al igual que la Sra. Guzmán, realizó esta tarea con la confianza adquirida durante los 25 años que lleva trabajando en el sector arrocero, así como con la responsabilidad que conlleva el liderazgo de la organización de productores de arroz más importante de Bolivia: la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras (Fenca).

Antes de asumir su cargo actual y mientras todavía trabajaba asistiendo la administración técnica de Fenca, la Sra. Tupa recibió una invitación para visitar Corea del Sur. Durante el viaje de 21 días, pudo observar de cerca la experiencia extraordinaria de los productores coreanos de arroz. Esto la animó a aceptar la oferta de asumir un nuevo papel gerencial en el agonizante sector arrocero de su propio país. Su primer reto fue restaurar esta asociación casi extinta. El año 2012 fue el más difícil en los 50 años de historia de Fenca. De las 60 cooperativas que conformaron la asociación en sus inicios, solo quedaban 10. En una carrera contra reloj, la Sra. Tupa comenzó a organizar eventos, establecer alianzas estratégicas con organizaciones de los sectores público y privado tanto en el país como en el extranjero, y demostrarles a los antiguos y actuales miembros de Fenca que la federación no era, de ninguna manera, una causa perdida.

Uno de sus principales proyectos, en su papel como la primera mujer en liderar Fenca, fue enseñarles a las cooperativas miembro los seis pasos que componen una iniciativa del FLAR orientada a mejorar el manejo del cultivo para producir mayores rendimientos.

"El sector arrocero tenía que transformarse o morir", dice la Sra. Tupa, quien nació en la ciudad de Potosí y se crió en Santa Cruz de la Sierra, donde obtuvo la licenciatura en agronomía en la Universidad Evangélica de Bolivia. "No podíamos seguir cometiendo los mismos errores. Tuvimos que aprender más acerca de las nuevas tecnologías para manejar el cultivo con precisión; de las opciones para ayudar a los productores a obtener crédito; y de cómo trabajar en equipo para poder avanzar".

La Sra. Tupa heredó su compromiso con la producción arrocera de sus padres; la agricultura la trae en la sangre. Es por eso que, además de liderar Fenca, también se da el tiempo para atender su propia finca de 50 hectáreas, sembradas con arroz de secano. Su marido y sus dos hijitos pequeños también ocupan buena parte de su tiempo. No obstante, continuará trabajando para recuperar la credibilidad y confianza de las cooperativas que se han apartado de Fenca.

Haciendo realidad la expectativa de que las mujeres pueden liderar

Estos son los desafíos y los logros de Patricia Guzmán y Salomé Tupa. Aunque viven y trabajan en tierras lejanas, están unidas por el compromiso que comparten: hacer realidad la expectativa de que las mujeres pueden, a base de mucho esfuerzo, asumir cargos de liderazgo en el sector arrocero latinoamericano, tradicionalmente dominado por los hombres.

La Sra. Varón Molina es coordinadora de comunicaciones para Latinoamérica y el Caribe en el CIAT.

Rice Today (January - March 2015)

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